online casino malaysiaonline casino malaysia online casino singapore casino malaysia 2020 real money online casino singapore viagra malaysia buy sibutramine slots malaysia mobile casino online malaysia Habilidades Archivos - Araland Business
+34 617 032 984 / 93 589 05 13 arantza@aralandbusiness.com
Reuniones virtuales motivadoras

Reuniones virtuales motivadoras

La llegada de la pandemia covid19 ha hecho lo que muchos directores de innovación no habían conseguido en años: acelerar la transformación digital y los procesos de gestión del cambio en las organizaciones.

transformacion digital covid

Así, una de las tendencias que ha llegado para quedarse es la del teletrabajo, ya que un 32% de los trabajos puede realizarse desde casa, según El Confidencial. Pero esto, supone que los empleados y los equipos de trabajo necesiten conectarse entre sí para trabajar de manera virtual en los proyectos. En este post queremos pasar revista a las mejores plataformas para trabajar virtualmente y animar a los líderes de equipos a tomar iniciativas ágiles para motivar a los equipos de trabajo y al mismo tiempo, a seguir siendo productivos.

(más…)

La importancia de hablar y comunicar en público

La importancia de hablar y comunicar en público

Para los seres humanos es imposible no comunicar. Desde que nacemos, somos capaces de reconocer qué sentimientos nos trasmiten las caras de las personas más cercanas y nos lanzamos a hablar en público y comenzamos a comunicarnos.

Pero a medida que pasa el tiempo, y nos hacemos un poco más mayores, comenzamos a adquirir miedos a la hora de expresarnos ante los demás. Saber transmitir nuestras ideas o necesidades deja de parecernos fácil, lo fácil y espontáneo que era entonces, cuando éramos niños pequeños.

Comunicar en público

Y sin embargo, seguimos necesitando conectar con los demás y transmitir nuestros objetivos, influir, persuadir, tanto como antes. Sin embargo, nuestro público, a medida que hemos crecido, se ha hecho más complejo y tal vez no tan complaciente y entregado como lo eran nuestros padres y familiares cuando estábamos en la cuna… El acto de comunicación ya no parece tan personal ni cercano.

comunicar-publico-bebes-y-padres

¿Quién no ha sentido miedo, e incluso ansiedad ante la perspectiva de ponerse delante de un auditorio y contar nuestra historia? ¿Nunca te has quedado «en blanco» alguna vez que ha tenido que hablar en público? ¿Hay alguien que no se ha sentido incómodo, e incluso impotente, ante determinados espectadores difíciles y exigentes? ¿Quién no se ha bloqueado ante la pantalla en blanco del power point? O mejor aún, quién no se ha sentido realmente incómodo al ver que su relato no funcionaba, que su presentación era aburrida, que el público miraba el reloj continuamente mientras duraba su exposición?

miedo a hablar en publico

En esas situaciones en las que necesitas comunicar en público, todo ponente desearía o bien que le «tragara la tierra», o bien que por arte de magia, su discurso comenzara a sintonizar con las mentes y los corazones del público. ¿Qué hacer para conseguirlo? Esta es la primera pregunta que uno se hace para comenzar a mejorar, y que incluso nos puede llevar a «disfrutar de la escena», como los actores de teatro.

La habilidad de hablar en público

La comunicación es una habilidad con la que nacemos, sin embargo, la tendencia común es olvidar que está en nuestra mano entrenarla y cultivarla a medida que evolucionamos como seres humanos. Ya podemos ser científicos, directivos, políticos, tecnólogos, vendedores o cualquier tipo de profesionales,  en situación de influir a otras personas. Todos podemos contar nuestra historia de manera única, impactante y personal.

Solo hemos de aprender a hacerlo y practicar, practicar y practicar. Comunicar en público es una habilidad clave en el liderazgo, y hemos de recordar que los líderes son aquellos que saben gestionarse a sí mismos para inspirar a los demás. En muchas ocasiones de nuestra vida somos líderes, ya sea ante una empresa, o ante una comunidad de vecinos.

comunicar en publico en conferencia

Mi experiencia comunicando en público

En mi vida profesional, me he encontrado en muchas situaciones de comunicación, a un lado y a otro de la «escena». Cuando he sido ponente, ya fuera ante un comité directivo, o en un salón ante más de 500 potenciales inversores, o frente a un grupo de emprendedores, o ante toda una plantilla de empleados, o grupos de adolescentes, o grandes aulas llenas de estudiantes, con el tiempo he aprendido que las mejores técnicas para hablar en público son las que nos proporciona el mundo del teatro y el «story-telling»: todos podemos ser contadores de historias.

Además de estas, siempre me han interesado el gran legado de los clásicos de la oratoria, que sigue siendo nuestra base, combinado con los avances en neurociencia, en la psicología de la inteligencia emocional, y sobre todo, el conocimiento de la propia voz y la aceptación de una misma ante los demás.

Ahora mismo, al cabo de más de 20 años, ya disfruto de estas ocasiones en las que tengo que hablar en público cada vez que se presentan, ya que en ellas puedo sentir y experimentar una conexión muy especial con el público que escucha y participa en una ponencia. La comunicación, en mi experiencia personal, es algo increíble cada vez que se produce. Es una de las grandes cosas que podemos hacer los seres humanos: conectar unos con otros para seguir creciendo.

hablar en publico

Al haber llegado a este punto, me gusta poder compartir con todos aquellos interesados los frutos de mi experiencia y aprendizaje en este campo, el de la oratoria o comunicación en público, combinados con los conocimientos y el arte de una gran actriz y pedagoga teatral, Laura Giberga. Entre ambas hemos creado un taller de Interpretación para Hablar en Público. Por eso animo a los lectores de este post a pasar unas horas con nosotras, en nuestro taller, y aprender a disfrutar de la magia de la comunicación.

Descubre qué hacemos en Araland Business y cómo ayudamos a las empresas e impulsamos a las organizaciones a través de la innovación y el talento.

¡Contacta con nosotros mediante nuestro formulario de contacto o enviándonos un mail a arantza@aralandbusiness.com!

 

Inteligencia social: ¿Qué es y por qué es tan importante?

Inteligencia social: ¿Qué es y por qué es tan importante?

La palabra inteligencia, etimológicamente, significa «saber leer entre líneas», inter- legere. Es decir, saber interpretar sucesos menos evidentes y extraer conclusiones que contribuyan a nuestro bienestar y a nuestra supervivencia como especie, habilitándonos para evolucionar y para adaptarnos al entorno. En este marco, sin duda es de vital importancia la inteligencia social o inteligencia interpersonal.

 

Tipos de inteligencia

Hay muchos tipos de inteligencias no cognitivas, hallazgo de Howard Gartner, por lo cual ha merecido muchos reconocimientos internacionales, entre ellos el premio Príncipe de Asturias 2011: inteligencia lingüística, visual o espacial, motora, lógico-matemática, musical, inteligencia interpersonal e intra personal. Este hallazgo, supuso un antes y un después, ya que la inteligencia antes siempre se había medido valorando la capacidad para adquirir conocimientos a través del indicador IQ, o coeficiente intelectual.

Howard-Gardner-tipos inteligencia

En otra línea de investigación está Daniel Goleman, el científico que más ha aportado en el campo de la inteligencia emocional, a partir de la cual ha seguido investigando y mostrando ejemplos de inteligencia social. Siguiendo a Goleman,  sabemos que el cerebro social se ha desarrollado básicamente en las especies de mamíferos que vivían en grupos, y que éste va a evolucionar como un mecanismo de supervivencia. Si el homo sapiens subsistió, fue por sus habilidades sociales, principalmente.

¿Qué es la inteligencia social y qué importancia tiene en las relaciones?

En el caso de los humanos, las relaciones de cooperación, la coordinación y la competencia han impulsado este cerebro social, y en consecuencia, la inteligencia social. Es decir, hay determinados comportamientos relacionados con la vida en sociedad, que vienen dados por un tipo de actividad cerebral determinada, situada en múltiples zonas del cerebro, pero concentradas en «la parte baja» del cerebro -sistema límbico, amígdala, entre otros. Allí, es donde se procesan las emociones, los recuerdos y donde hay una mayor actividad de neuronas espejo- frente a la actividad neuronal de la parte alta (la corteza frontal o prefrontal), donde se procesan las decisiones racionales.

En nuestra opinión, la inteligencia social es un factor determinante en la calidad de las relaciones y los vínculos entre personas, ya sean dentro de una familia, un grupo de amigos, o una empresa.  De nuevo, en nuestra opinión, la inteligencia social es lo que contribuye a que los grupos o sistemas sean entidades vivas, en constante evolución, y sobrevivan. Un individuo tiene un impacto en el sistema pero también el sistema tiene un impacto en él. Ambos se ven afectados por la relación, y a medida que esta evoluciona, son un poco más diferentes y evolucionados de lo que eran antes de conocerse.

Creemos que las empresas, en tanto que sistemas,  pueden mejorar en sus resultados, y alcanzar su punto álgido en la curva del rendimiento, cuando cultivan y cuidan lo que alimenta sus relaciones: la energía emocional y la energía relacional o inteligencia social. (¿Qué hacemos en Araland Business?)

Inteligencia emocional e inteligencia social

Goleman hace una interesante relación de las habilidades sociales y las capacidades del modelo de la inteligencia emocional:

inteligencia socialTodas ellas marcan una diferencia en cuanto a la capacidad de adaptación de un ser humano y a su capacidad para actuar «con sabiduría». Cuando por ejemplo somos conscientes de que un hecho, un comportamiento no funciona bien en un contexto, o por ejemplo un producto no se vende, o un equipo no funciona, y tratamos de hacer cualquier cambio en él, esto tiene un «correlato» en nuestro cerebro.  Estas habilidades no son verbales, sino intuitivas y discurren en microsegundos.

Conciencia Sistémica

Dejando a Goleman y continuando por la investigación, en este caso sobre el liderazgo, llegamos al interesante modelo de Bob Anderson, donde la inteligencia social se pasa a llamar Conciencia Sistémica, y se refiere a la capacidad que tiene tanto un individuo como un grupo para comprender e interpretar las relaciones que se crean en el seno de su grupo o sistema. Su modelo da forma a un interesante método de evaluación de la cultura corporativa de grupos o equipos. Aquí podéis ver un ejemplo:   leadershipcircle Lo apasionante de este tema, en nuestra opinión y más allá de los hallazgos científicos y de los modelos está en cómo aplicar este conocimiento y abordar cuestiones que nos repercuten a todos desde la perspectiva de la inteligencia interpersonal. Algunas de estas cuestiones, nos sirven como ejemplos de inteligencia social y cómo abordarla son:

  • ¿cómo reducir el estrés social y sus consecuencias?
  • ¿cómo empequeñecer el abismo entre el «yo y el nosotros?
  • ¿como desactivar prejuicios y elementos tóxicos para las relaciones?
  • ¿cómo presentarse mejor en diferentes contextos?
  • ¿cómo llevar a los grupos de personas a la cúspide de su rendimiento?
  • ¿cómo mejorar la integración de grupos diferentes (género, etnia, departamentos de una empresa, etc)?
  • ¿cómo mejorar los sistemas de justicia y reinserción?
  • ¿cómo avanzar hacia un liderazgo humanista y productivo?

elefantes inteligencia social

Con la inteligencia social tenemos a nuestra disposición un nuevo conocimiento que puede dar lugar a la mejora de nuestras relaciones, calidad de vida y resultados.

En Araland Business ayudamos en la gestión del talento, los equipos y las habilidades interpersonales, si quieres información sobre cómo podemos ayudarte a ti o a tu negocio, ¡contáctanos!

Estaremos encantados de responder a tus preguntas.

DISC, la herramienta que nos permite conocernos, profundizando en nuestras fortalezas y en nuestras áreas de mejora para desarrollar nuestro liderazgo.

DISC, la herramienta que nos permite conocernos, profundizando en nuestras fortalezas y en nuestras áreas de mejora para desarrollar nuestro liderazgo.

El DISC es una herramienta muy utilizada en procesos de desarrollo de liderazgo, procesos de selección, o en promociones internas, en assessment centers y en coaching de equipos, tanto para empresas grandes, pequeñas y por start-ups.

El DISC es un sistema de assessment muy intuitivo y fácil de comprender, que aporta muchas y diferentes aplicaciones a nivel organizativo y relacional. Es una de las herramientas más valiosas, de las que existen hoy en el mercado, para fomentar el autoconocimiento de todos los integrantes de un equipo, a la vez que de una gran validez estadística, puesto que en el mundo se han realizado hasta la fecha más de 10 millones de assessments DISC

A través de un sencillo cuestionario on-line, esta nueva herramienta, que continúa siendo tendencia en las áreas directivas y en los departamentos de Dirección de Personas o de Talento de las principales empresas de todo el mundo, genera un informe completo y personalizado, que mejora el autoconocimiento y descubre nuestra mejor estrategia de comunicación e influencia con los demás.

Características del assessment DISC:

  • Observable: basado en la conducta,
  • Fácil: información concreta, visual, y de comprensión sencilla,
  • Universal: útil en cualquier sector social, profesional o país,
  • Neutral: no discriminatorio y garantiza la igualdad de oportunidades
  • Fiable: Elevado índice de validación entre 0,8 y 0,95 (fiabilidad demostrada a partir del 0,70)

 Comportamientos que evalúa

El DISC evalúa 3 tipos de comportamientos:

La genuina forma que tenemos de comportanos cada uno ante los problemas o retos; el comportamiento que vamos adoptando según el entorno en el que nos encontramos y ante los acontecimientos que van surgiendo, y cómo reaccionamos ante los procedimientos y normas que establecen los demás.

La evaluación de todo ello permite identificar y diferenciar las conductas que son propias del individuo de aquellas que forman parte de su proceso adaptativo. Conductas que son detalladas en un informe pormenorizado sobre el comportamiento de la persona, tanto en su faceta más personal, como en su faceta dirigida a responder a las demandas del ambiente.

Importante! El DISC no evalúa  creencias, valores, experiencias, aspiraciones, la educación ni el coeficiente intelectual del individuo.

Ventajas de su uso frente al de otros assesstments

La herramienta, que cuenta con una gran aceptación global, nos permite conocer las fortalezas y áreas de mejora de la persona; reconocer el estilo de los otros para entenderlos mejor; adaptar el comportamiento de los demás al suyo para una mejor interacción y comunicación, y en ventas particularmente, adaptar el  discurso comunicativo y la venta a su  interlocutor. Por ello es idóneo para su uso en procesos de desarrollo de liderazgo, procesos de selección, o en promociones internas, en assessment centers y en coaching de equipos.

Assessment – DISC – Coaching – Talento – Leadership – Líder – Equipo – RRHH – Cultura Organizacional –

 

La caja de los espejos

La caja de los espejos

Los seres humanos estamos programados para entendernos entre nosotros, para aprender unos de otros y para comprender al otro. Es lo más natural. Y la parte física, biológica o neurológica que sostiene esta afirmación es la teoría de las «neuronas espejo».

Un reciente descubrimiento, en 1996, de Giacomo Rizzolati, estudiando monos, le llevó a entender que habían neuronas en los cerebros de los monos que se activaban tanto cuando un mono agarraba un objeto, y que esas mismas neuronas se activaban cuando veían a otro mono agarrar el mismo objeto. Un sistema de espejos interno en nuestro cerebro, completamente conectado entre sí. Por este descubrimiento, ha recibido el premio Príncipe de Asturias en 2011.

Un sistema, el de las neuronas espejo, que nos permite entender por qué alguien ha hecho algo, poder sentir lo que el otro está sintiendo, y no a través de un complejo razonamiento, sino de una manera directa: como cuando nos vemos reflejados en un espejo. Ramachadrán, otro brillante científico conocedor de este tema, las ha bautizado como las «neuronas de la empatía», una importante evidencia para la existencia de inteligencia social.

«Cree el ladrón que todos son de su condición»… Un popular refrán castellano, sí, y también una consecuencia más de este sistema peculiar, que ha construido nuestro cerebro sin nuestra intervención. Niños que aprenden imitando a sus padres. Así podemos explicar la transmisión de algo tan complejo como la cultura, los valores. Este sistema, las neuronas espejo, nos capacita para la vida social, ya que de una forma natural, elimina las barreras entre el «yo y los otros». Y nos permite entender a nuestros antepasados. Es una red compartida con todos los seres humanos, una inteligencia social compartida.  Algo que casi puede llegar a anular nuestro sentimiento de privacidad, de intimidad.

Marco Iacoboni, otro de los grandes expertos en este campo, explica que viendo lo que hacen los demás podemos acceder a su mente, al por qué actúan de esta manera. Y podemos contagiar a los demás nuestros estados de ánimo, tanto positivos, como negativos, y ellos nos pueden contagiar a nosotros. Imaginemos que entramos en una habitación llena de personas, o en una empresa, o en un país…. Podemos contagiarnos nuestros estados de ánimo, nuestros sentimientos, nuestros valores. Es algo natural, para lo que estamos programados neuronalmente.

Hay dos tipos de empatía diferentes, según el funcionamiento de las redes neuronales (Goleman, quien acuñó el concepto de inteligencia emocional); una es más rápida para determinar nuestra respuesta y otra es más lenta y provoca una respuesta más racional. El contagio emocional ocurre a través de la primera vía, mientras que la segunda, al girar en torno al cerebro pensante, nos puede ayudar a interrumpir la conexión.

Las implicaciones de esto son fabulosas. Llevemos esto al campo del  liderazgo. Hasta la persona menos experta puede le influir, la interesante cuestión es ¿cómo quiero influir en los demás? ¿Cómo quiero que mi equipo se sienta ante un reto, como pueda ser un partido de fútbol o una cuenta de resultados? Para empezar a responder a estas preguntas, habremos de «mirarnos» primero a nosotros mismos… Es decir, hacer uso de «la conciencia de uno mismo», principio básico de la inteligencia emocional. Y saber entonces que sea lo que sea que mi equipo ha de enfrentar, primero buscarán cómo lo hago yo, para luego elegir su actuación. También puede ocurrir, que, aquellas partes de mí que yo quiera mantener lejos, marginar (porque no me gusten), o pretender que no son mías… van a ser vistas de alguna forma por los demás, y manifestadas en sus propios comportamientos… Uff, qué complejidad. Me recuerda a un templo que vi en una visita a India, en el que había un espejo que se reflejaba en otro, y éste en otro, hasta proyectar la imagen hasta el infinito.

Pensemos en una familia, o en una clase llena de alumnos. Todo lo que uno haga, habla de sí mismo, con gran transparencia. Por un lado la responsabilidad de uno hacia los demás es inevitable, por otro lado, la capacidad para entender a los demás también es infinita. Por eso podemos entender también un cuadro, una obra de arte: captar las emociones que nos trasmite, sin saber muy bien por qué.

Pensemos también en el campo de la diversidad cultural… ¿Existe realmente, tanto como para diferenciarnos y separarnos a unos de otros, como para hacer que nos evitemos, por pertenecer a «grupos diferentes», o que queramos convertirnos unos a los otros, y domesticarnos, o que queramos destruirnos? Culturalmente, existen capas con ciertos significados aprendidos, y compartidos, pero ante todo, lo que nos dice la investigación, es que en la base de todo está la clave para que podamos entendernos: nuestra propia naturaleza biológica en la forma de neuronas espejo.

Por mucho que queramos mantenernos alejados unos de otros, o eliminarnos, es imposible que eliminemos de nosotros la capacidad de entendernos.

La siguiente pregunta es, por tanto, ¿a qué esperamos para ponerla en marcha?

 

¿Decidimos racionalmente?

¿Decidimos racionalmente?

Estás jugando al billar. Sobre la mesa de fieltro verde, hay varias bolas en juego y no sabes hacia cuál lanzar la bola blanca para ganar a tu rival. Estudias algunos ángulos, das brillo al palo de billar mientras escuchas la música que suena en el local, y finalmente haces algo que no era lo que querías hacer, pero te sale bien  la jugada y los espectadores del bar te aplauden… ¿Qué ha pasado aquí? ¿Quién ha golpeado la bola blanca? ¿Qué te ha distraído?

Tomemos esta situación desde el punto de vista de la Neurociencia y de la neuroeconomía, según los hallazgos del profesor Aldo Rustichini.

Según el profesor Rustichini,  el 90% de nuestras decisiones las toma el inconsciente y no la mente racional del lóbulo frontal, como se pensaba tradicionalmente. Y en el juego del billar sucede que no se analizan todos los ángulos.

Según los últimos hallazgos de la neurociencia en el campo de la inteligencia social, se puede ver que el inconsciente ocupa mucho más espacio en la mente, junto con las emociones y la intuición. Así, las decisiones económicas tampoco se toman tras un frío análisis racional de alternativas. Parece ser que apenas se dispone del tiempo necesario para hacerlo bien, y que además, en la manera de decidir y apostar por un riesgo, hay matices importantes marcados por la genética y por el género. Por ejemplo, parece que las mujeres son más aversas a los riesgos que los hombres. Este último hallazgo científico nos parece otro argumento a favor de una mayor representatividad de las mujeres en los lugares donde se tomen decisiones importantes.

Toda la teoría tradicional de toma de decisiones y análisis de alternativas, parece ser que si se lleva a cabo, es de una forma muy rápida, e inconsciente y siguiendo criterios muy realistas, casi racionales, pero inconscientes. Y que el inconsciente opera de una forma muy sofisticada y altamente eficaz, no como Freud decía.

Otro aspecto de la toma de decisiones es el papel que las emociones que juegan en él. Por lo visto,  nuestras emociones son las que inclinan la balanza, y no el análisis racional, como antes se creía: qué compramos, qué votamos, con quién salimos, qué ropa nos ponemos, dónde invertimos… Todo esto se procesa por las partes del cerebro que trabajan con material emocional.

Según los avances en la investigación de la inteligencia emocional, hay emociones que nos ayudan a decidir, y son algunas de las que tradicionalmente se han considerado «negativas», como son el arrepentimiento y la envidia. Tradicionalmente se considera que hay emociones positivas y emociones negativas, por cómo nos afectan. Así, se dice que una emoción positiva nos llena de energía y bienestar y una negativa nos consume afecta negativamente a nuestro comportamiento y nos deja postrados en estados de ánimo poco productivos, poco sociales, etc…

Sin embargo, el profesor Rustichini las ha estudiado desde otra óptica y ha llegado a interesantes conclusiones: el arrepentimiento, despojado de su carga negativa,  principalmente ayuda a ver qué otros caminos podríamos haber tomado y qué haremos diferente en una próxima ocasión. Y la envidia nos enseña a ver qué podemos aprender o mejorar de otras personas que actúan mejor que nosotros. Lejos de ser un pecado capital, la envidia parece convertirse a la luz de estos hallazgos científicos en un valor para llevar mejor nuestra vida. Lo cuenta magníficamente en una entrevista con Eduard Punset.

 Pero lo interesante, en mi opinión, resulta que las informaciones aportan mucha información, valiosa y positiva, en cuanto percibimos que las sentimos.

¿Qué podemos hacer por tanto para decidir mejor?

Mi opinión personal, es tratar de escuchar nuestra intuición, esa enorme fuente de información incuantificable, y tremendamente eficiente, y observar nuestras emociones. «La intuición capta los motivos y la intención subyacente, y opta por aquello que causará menor fragmentación en nuestra psique», como dice Pinkola. Cuando hacemos esto desde una cierta neutralidad (quizás desde esa mente inconsciente), esas emociones aportan información valiosa y positiva, y además pierden su antigua connotación y su efecto sobre nosotros. Al contrario, cuando no nos damos cuenta de qué emociones están operando por nosotros, las decisiones son inevitables, viscerales y menos brillantes, tal vez.

De esta forma, sintonizamos un poco más, afinamos la antena de nuestra percepción, y permitimos que nuestras decisiones sean eficaces.

En definitiva, y según el profesor Rustichini, seguiremos tomando decisiones guiados por nuestro inconsciente y nuestra intuición, aunque creamos que somos animales racionales.